viernes, 21 de enero de 2011

¿Estamos en Guerra o en Misión de Paz en Afganistán?


El Ministerio de Defensa condecoraba la pasada semana a 10 soldados por labor en la misión en Afganistán. Teniendo en cuenta que en Afganistán se está en “misión de paz” y esta condecoración se concede sólo en situaciones de guerra, existe una pequeña contradicción.  A continuación reproducimos el relato de los hechos por el que se ha condecorado a uno de ellos, dejamos a gusto del lector/a si estas acciones demuestran que España está en misión de guerra o paz:



El capitán Iván San Miguel, los sargentos Antonio Chincoa, Carlos Rachid Gómez y José Enrique Serantes y el cabo Marco Álvarez se encontraban de patrulla el 2 de septiembre de 2009 en la zona del problemático paso de Sabzak, al sur de Qala-i-Now, cuando sufrieron una emboscada. En medio del combate, una bala rebotada impactó en la pierna del sargento Serantes. Sus compañeros hicieron huir a los insurgentes y evacuar al herido. Al día siguiente, su compañía salió en busca de los atacantes y abatió a trece de ellos mientras el resto huía. Su acción, manteniendo varias horas el combate, mereció el valor acreditado y la máxima condecoración que se concede hoy en día.

Este tipo de contadicciones llevó a que el Ministerio de Defensa pusiese reparo a la hora de pagar determinadas pensiones de viudedad, ya que los muertos en Afganistán no eran caídos en acto de combate. El Gobierno se empeña en hacernos pensar que ha transformado al Ejército en una especie de ONG, "Besucones sin fronteras" . Mientras tiene estas dudas semáticas, cientos de soldados españoles se ven expuestos constantemente a un peligro real, en una guerra no declarada.

miércoles, 19 de enero de 2011

Consejo Estatal de Medios o vuelta de la Censura

El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero tiene entre sus próximos objetivos la creación de un Consejo Estatal de Medios que se encargará de vigilar los contenidos de las televisiones.


Según anunció ayer el ministro de la Presidencia, Ramón Jáuregui, es necesario abrir una “reflexión sobre los contenidos que emiten los medios porque hay espacios en los que se vulnera la dignidad y eso hay que regularlo”, sentenció el político vasco.


El titular de Presidencia aseguró que, próximamente, el Ejecutivo abrirá una ronda de contactos con los grupos políticos para la creación, antes del verano, de este Consejo, que, según afirmó, ya existe en el resto de países de la Unión Europea. El organismo tendrá entre sus competencias la de sancionar a las televisiones que incumplan el horario infantil protegido.

Según explicó, a entender del Gobierno existen contenidos televisivos que incorporan “valores devaluados de convivencia” y “climas de crispación y enfrentamiento” que necesitan ser controlados. Además, Jáuregui considera que el Gobierno debe regular la aparición en televisión de “determinados personajes de escaso mérito”.

Opinión: desde Hablar Sin Tapujos no sólo abogamos por este consejo regulador, creemos que la libertad individual es una quimera, los ciudadanos/as somos tontitos/as y creo que personas tan inteligentes como Ramón Jauregui pueden ilustrarnos y guiarnos hacia lo que nos conviene. ¿Para qué queremos nosotros la libertad de elección? con que la tengan ellos es suficiente, ellos nos eligen el menú, como a los niños. 
Pero no sólo abogamos por ese consejo regulador, sino por un consejo regulador de políticos, es decir, que maltratas el castellano como Leire Pajín, despido procedente, que eres ministro y favoreces a una empresa amiga de tu Galicia natal, despido procedente,,,, que no sacaste 1º de Derecho y eres una persona a la que ni siquiera se puede calificar de autodidacta, a casita, pero sin superpensión. Conclusión, apoyemos los Consejos reguladores, es más, regulación previa, antes de publicar un libro, ellos deberán aprobarlo. La libertad, mal entendida, desemboca en anarquía. ¿Tendremos que refundar la revista la Codorniz para sortear la censura de estos déspotas ilustrados (perdón, iletrados, pequeña confusión)?


Hacia rutas salvajes


Este libro se basa en la historia real de Christopher McCandless, un joven proveniente de una familia acomodada de la Costa Este quien, tras graduarse en la universidad, donó todo su dinero a obras de caridad y se embarcó en un viaje por el oeste americano bajo el nombre de "Alexander Supertramp". Dos años después, McCandless fue encontrado muerto en la desolación de Alaska. 
En su libro, Krakauer traza paralelismos entre sus propias experiencias y motivaciones y aquellas que guiaron a McCandless a su trágico final. Krakauer también narra la historia de Everett Ruess, un joven artista que despareció en el desierto de Utah en 1934, cuando tenía solo 20 años.
El libro narra el viaje interior que llevó a Christopher McCandless  a huir de una “ruta convencional” buscando conocer y explorar, tanto desiertos y montañas como así mismo, a través de “rutas salvajes”. Jon Krakauer lo escribe de forma magistral, recrea en su biografía los anhelos que muchos hemos tenido de dejarlo todo y empezar de cero.
Un relato muy recomendable para personas con tendencias místicas, lectores de biografías y amantes del montañismo.

El Quijote de Ángeles González-Sinde

Don Quijote veía adversarios allí donde miraba. Así, los molinos de viento eran peligrosos gigantes que le querían atacar. Algo parecido le ha pasado a Ángeles González-Sinde, la ministra de Cultura, que ha publicado un artículo en El País bajo el título de ‘El adversario es otro’ y que, aunque parece querer ser reconciliador, muestra de lleno su filosofía, y  su particular diagnóstico sobre la situación que provoca la difusión de contenidos a través de la red.
González-Sinde pone como ejemplo la primera parte de la novela de Cervantes, una transformación del paradigma dominante en ese momento. Nos dice que, “con cada cambio tecnológico (en 1604 se trataba de la aparición del maravilloso invento de Gutenberg), los derechos de los hombres y mujeres sobre sus creaciones han atravesado una enorme sacudida”. La cita parece acertada, si no fuese porque la imprenta se había inventado más de 150 años antes.
También utiliza la ministra El Quijote para hablarnos de "piratería", palabra que repite constantemente. Hace referencia – sin citar el seudónimo utilizado– a la versión apócrifa de Alonso Fernández de Avellaneda, publicada en Tarragona en 1614, sin explicar que este acto de re-creación – en ningún caso copió, sino que hizo una versión nueva, desarrollando personajes y situaciones – fue muy aplaudido y leído por su contemporáneos. Sin embargo, sí que asevera “que fue la piratería la que empujó a Cervantes a escribir la segunda parte de su novela”. Por suerte, suponemos.

jueves, 13 de enero de 2011

Los privilegios del fósil (Félix de Azúa).


Durante la Transición se publicó en Barcelona y en catalán una influyente revista, Taula de Canvi, donde escribía buena parte del aparato ideológico del comunismo regional. Su promotor y director era Alfons Comín, un cristiano castrista ya fallecido, con mucho predicamento entre las élites barcelonesas. En el número de julio-agosto de 1977 figuraba un consejo de redacción compuesto por 18 miembros. Todos ellos, con alguna excepción, han hecho importantes carreras dentro de la Administración y buena parte de los mismos aún sigue, 30 años más tarde, entre los directivos más influyentes de la vida oficial catalana. Puede decirse sin miedo a error que esa revista fue el núcleo del mando intelectual de la izquierda revolucionaria catalana que tomaría el poder en la casi totalidad de los centros decisorios de la comunidad.
Josep Benet, Jordi Borja, Josep M. Castellet, Josep Fontana, Cirici 
Pellicer, González Casanova, Melendres, Molas, Ramoneda, Solé Tura, Vázquez Montalbán y otros miembros del consejo de redacción se cuentan entre los principales responsables de que la vida cultural catalana haya sido lo que es. Treinta años más tarde solo habría que añadir los aliados independentistas con quienes compartieron el poder a partir de la presidencia de Maragall. Cuando los futuros historiadores escriban el relato de la deriva catalana hacia la secesión deberán leer esta olvidada revista.

El número mencionado iba dedicado a un asunto: Escribir en castellano en Cataluña, cuestión que puede parecer cultural, pero que no ha sido nunca sino el fundamento mismo de la ideología nacionalista. En su presentación Jordi Carbonell, coordinador del número, decía: "Escribir literariamente en castellano en los Países Catalanes ha sido siempre un acto con claras connotaciones políticas; por lo menos tantas como escribir en catalán". Lo de escribir "literariamente" es sugestivo: el juicio político iba contra los escritores "literarios" porque a los demás no era necesario decirles nada, ya sabían cuál era la orden, aunque no la cumplieran: a pesar de las consignas casi todos los camaradas escribían en español en diarios como La Vanguardia o Tele/Express. Treinta años más tarde sigue sucediendo lo mismo.

Carbonell, medalla de oro de la Generalitat en 2001 y presidente de Esquerra Republicana entre 1996 y 2004, añadía más adelante: "El simple hecho de 'radicar' en Cataluña o en los Países Catalanes sin la voluntad de devenir (esdevenir) catalán no convierte a una persona en 'catalán de radicación". Esta es la ambición suprema de los nacionalistas catalanes: poseer la capacidad decisoria que determina quién es y quién no es catalán, herramienta totalitaria que nunca han soltado. Treinta años más tarde la segregación sigue intacta. El propio Montilla lo dijo en más de una ocasión: no basta con nacer y trabajar en Cataluña, hay que manifestar una voluntad pública de "ser catalán" para que el poder te considere catalán. Los comisarios controlan la exclusión y otorgan la integración según un metafísico "querer ser catalán" definido oportunamente por el mando.

El fondo de esta dictadura nacional se sustenta en el mito del invasor. Decía Carbonell en su artículo: "El castellano es justamente la lengua que el poder opresor ha querido imponer en un intento de genocidio cultural consecuencia de una política imperialista". Treinta años más tarde nada ha cambiado, excepto que ahora el mito se enseña en los manuales del Bachillerato. Aunque nadie dude de que la imposición franquista del español sobre el catalán fuera real, lo del "poder opresor" parece que se refiera al Ministerio de la Gobernación y no a lo que antes se llamaba "la burguesía catalana" (auténticos ejecutores del supuesto genocidio), así como a la llegada de los inmigrantes sureños que cargan con la responsabilidad de ser instrumentos de la opresión. La deshonestidad de culpar a los "extranjeros" no solo es una forma insidiosa de xenofobia, sino una mentira que descalifica a quien la dice.

La anterior deshonestidad se completaba con la siguiente frase de Carbonell: "No cabe duda de que los escritores que, viviendo en nuestro país, se expresan literariamente en castellano constituyen un fenómeno cultural inimaginable sin la victoria del fascismo en 1939". No tener ninguna duda de que el español nunca existió en Cataluña antes de 1939 es el fruto de una ignorancia monumental, de un cinismo rotundo, o de ambas cosas. Sin embargo, 30 años más tarde, esta sigue siendo la verdad oficial.

Tras la introducción, la redacción daba la palabra a los inculpados. Pocos fueron los que contestaron. En tono atemorizado, Carlos Barral aseguraba que él había nacido en una familia bilingüe, pero que tras la muerte de su padre le habían impuesto la lengua materna la cual era "el castellano de la Argentina", pero que de todos modos él se consideraba "irreductiblemente nacionalista". Quienes le conocimos sabemos lo que opinaba Barral sobre el nacionalismo catalán. Más audaz, Gimferrer reivindicaba a los escritores en español siempre que, decía, "hagan suyas las reivindicaciones catalanas" de manera que puedan ser aceptados. Vázquez Montalbán reaccionó dignamente. Allí escribió aquello de que asumía su papel de "judío que vive en Praga y escribe en alemán" y que la encuesta le parecía de orden zoológico más que ideológico. Treinta años después, nada ha cambiado.
Los demás encuestados, todos ellos activistas de la Causa, apoyaban con mayor o menor agresividad la liquidación de los catalanes que escribían en español. Triadú, comisario del ala más totalitaria, afirmaba que quienes escribían en español eran franquistas, pero también lo decía Montserrat Roig cuya inteligencia era algo superior a la de Triadú. "Estos escritores nunca han ayudado voluntariamente a que la literatura catalana se desarrollara y han caído en la trampa política del franquismo", nos sermoneaba Montserrat. El más disparatado era Pedrolo: "Querer pasar por escritor catalán mientras se escribe en castellano equivale a aceptar los planteamientos franquistas". ¿Querer pasar? ¿Y quién quería pasar? Treinta años más tarde, todo sigue igual.

Que todo sigue igual quiere decir que continúa habiendo gente que escribe en español aunque viva en Cataluña, pero que solo si muestra su inquebrantable adhesión al Régimen es aceptado por la maquinaria cultural catalana. Semejante rareza (o semejante chavismo) solo tiene importancia para el contribuyente. A los que escribimos en español no nos afecta porque ya estamos habituados a los insultos del poder. A quienes escriben en catalán esta situación les favorece. La doctrina política oficial solo tiene como consecuencia un gasto desorbitado, el parroquianismo cultural y la ausencia de oposición o competencia. El resultado es que no por ello ha aumentado la lectura de literatura catalana y que la cultura oficial es de uso exclusivamente local y clientelar. Los sueños de cosmopolitismo cultural, de la Cataluña internacional, de la Barcelona destacada en el mapa europeo y demás quimeras se han fundido en el aire exactamente igual que los miles de millones de euros que ha costado fundirlas.

Hay algo, sin embargo, sobresaliente. Que la así llamada "izquierda catalana" no haya superado ni un milímetro sus posiciones totalitarias de hace 30 años, que mantenga programas culturales que en Europa ya solo defiende la extrema derecha, ofrece algunas indicaciones de por qué el tripartito ha perdido cientos de miles de votos el mes pasado. Sin embargo, no enmiendan: para esta gerontocracia todo ha de seguir como en Taula de Canvi. En cuanto se supo la magnitud del fracaso salieron en tromba los más derechistas del Partido Socialista Catalán a decir que todo había sucedido por no haber sido lo suficientemente nacionalistas. Estos ideólogos delirantes querrían mantener intactas las estructuras de poder de hace 30 años porque garantizan su dominio sobre los demás y sus privilegios por encima de todo el mundo. El arrogante menosprecio con el que se dirigen a sus (ex) votantes indica que jamás aceptarán la realidad social catalana. Es muy chocante ver a un por así decirlo socialista envuelto en la bandera catalana. Es un oxímoron viviente. O quizás agonizante.

Félix de Azúa es escritor.

El País, 27 de diciembre de 2010

Nuestro amigo el Rey (Antonio Elorza)

Cuanto más zalameros eran ZP y Moratinos con Marruecos, mayor fue la sensación de debilidad
Entre la pléyade de comentaristas de la filtración de Wikileaks no faltan quienes juzgan que la importancia de la misma no se encuentra al nivel de la tormenta de opinión suscitada. Y es que, efectivamente, hasta ahora no figuran entre los documentos datos que proporcionen un vuelco en las imágenes ya consolidadas de las relaciones internacionales y el comportamiento de las principales potencias. No hay atisbos de que Estados Unidos tenga un cauce de entendimiento con el régimen iraní de los ayatolás o de que en secreto Moscú o Pekín actúen a favor de una expansión de las democracias. Otra cosa es que la nueva documentación resulte irrelevante. 
Así, por lo que concierne a España, los servicios exteriores de Obama manifiestan una lógica continuidad con los de Bush en cuanto a la salvaguardia de los intereses del imperio o la protección de los suyos por encima de cualquier criterio de justicia (caso Couso); en cambio, pocos podíamos esperar que las altas instancias de la justicia española, tales como el fiscal general del Estado o el fiscal de la Audiencia Nacional, señor Zaragoza, iban no solo a respetar esos intereses, sino a convertirse en serviles correas de transmisión de los mismos, lo cual, por lo que concierne al segundo, pone indirectamente de manifiesto una animadversión personal hacia su colega Garzón explicativa de lo sucedido en los inicios de la caza y captura del hoy encausado.
El episodio, dada la dependencia de ambos respecto del Ejecutivo, remite a una cuestión más amplia y de mayor calado: la doblez sistemática de Zapatero y de su hombre de confianza Moratinos en una política exterior mucho más guiada por un utilitarismo ramplón que por los valores progresistas exhibidos. La confesión al vicepresidente Biden de que cada vez que Bush hacía algo, él hacía lo contrario ganando así votos, permite explicar ese permanente doble juego de antiamericanismo formal y servilismo efectivo ante Washington, de defensa proclamada de los acuerdos de Naciones Unidas compatible con una actuación dirigida a minarlos. 
El caso de la política promarroquí, antes adivinable, ahora comprobada hasta la saciedad con los documentos, sería la muestra más evidente. El respeto proclamado a los acuerdos internacionales era literalmente pisoteado para propiciar la integración del Sáhara en Marruecos bajo el barniz aparente de una autonomía imposible. Maniobras apoyando de forma encubierta pero inequívoca al régimen de Rabat, maniobras para desvirtuar la protección de la ONU a los saharauis. Aquello podía ser como Cataluña en España. ¿Sarcasmo o estupidez? Menos mal que la intransigencia total del monarca alauí, incluso en la admisión de símbolos regionales, pone al descubierto la trampa. Como ha explicado Bernabé López, ¿qué autonomía cabe esperar en un país no democrático? "Marruecos único, patria única y gestión única" es la consigna regia respecto del Sáhara.
La apuesta evidente de Zapatero consistió en conjurar, mediante esa actitud de subordinación (más cuantiosa ayuda económica), el riesgo de una presión creciente de Marruecos por la "liberación" de Ceuta y Melilla. El fracaso no puede ser más espectacular. Por mucho que Moratinos intentase encubrir los desmanes de la política saharaui de Rabat, somos un país democrático y aquí no cabe cerrar el espacio de la información, con la consiguiente irritación del monarca. Y esa actitud reverencial produce además un efecto bumerán en alguien que hereda de su padre una concepción autocrática del poder. 
Cuanto más zalameros han sido ZP y Moratinos, por ejemplo durante la visita de don Juan Carlos a las ciudades reclamadas, mayor fue la sensación de debilidad transmitida. Por no hablar de los lapsus en que nuestros gobernantes aludieron a las "ciudades de Marruecos", comparable al lamentable debut parlamentario de Ramón Jáuregui reconociendo la soberanía marroquí sobre el Sáhara. Lo cual, con el apoyo de Francia a Rabat, configura un escenario desfavorable para España.

Porque el irredentismo constituye una baza imprescindible en la política de un hombre que ha optado por una gestión personal autoritaria, invalidando las expectativas democráticas del comienzo de reinado. Todo quedó claro cuando en las primeras elecciones, la USPF, el antiguo partido socialista de Ben Barka, asesinado en su día en el exilio francés por los servicios secretos estatales, fue apartado de la dirección del Gobierno después de ganarlas. Comenzó la era de los amigos del rey, con los partidos tradicionales, Istiqlal y USFP, literalmente domesticados. 
Bocas cerradas en la opinión con graves penas para toda crítica dirigida al palacio: Juan Goytisolo no tiene así ocasión de ensuciar su nido de residencia, por usar el título de uno de sus mejores libros. El único riesgo viene de un islamismo en ascenso, también atenazado en las últimas elecciones, cuya ala radical, igualitaria, tiene sobrados motivos para afirmarse con la creciente desigualdad. Mohamed VI es no solo centro indiscutible del poder político, sino el propietario de medio reino, con su Omniun Norteafricano como centro de una tela de araña capitalista en ascenso, corrupción mediante, según Wikileaks confirma. El irredentismo constituye así el único factor de cohesión nacional, y su voluntad personal de poder hace el resto. Las señales del riesgo han sobrado en estos últimos meses.
Antonio Elorza es catedrático de Ciencia Política
El País (4.01.2011)

martes, 11 de enero de 2011

Desconsuelo (Rosa Montero)

ROSA MONTERO 11/01/2011

Qué desconsuelo tener que comenzar el año viendo la expresión radiantemente boba de Hussain Qadri, el asesino del gobernador del Punjab, de quien era guardaespaldas. Hussain, de 26 años, metió una veintena de balas en el cuerpo del político paquistaní y luego se retrató con el rostro iluminado por una sonrisa beatífica de absoluta alegría, como si reventar al hombre al que debía proteger fuera algo meritorio o sublime. Este Qadri fue niño no hace mucho y habrá tenido madre y deseos y sueños y amigos, habrá sentido que el amor y la ternura le esponjaban alguna vez el corazón; quiero decir que es una persona como tú y como yo, solo que el fanatismo le ha abrasado el cerebro como un ácido hasta dejarlo así de idiotizado, hasta dibujar en su cara esa vacua sonrisa tan terrible.

Ya se sabe que, como decía el economista Carlo M. Cipolla en sus famosas Leyes Fundamentales de la Estupidez Humana, "el estúpido es el tipo de persona más peligroso que existe. El estúpido es más peligroso que el malvado" (esta es la Quinta Ley). Cierto: no hay nadie más cruel que un necio convencido de su necedad. Qué congoja produce la sonrisa pueril de Qadri, que tal vez fuera un chico especialmente obediente, especialmente bueno, y por eso aún más predispuesto a reducir su mente a la pequeña y sucia nuez del dogma. Mató al gobernador porque este criticaba la Ley de la Blasfemia, una ley integrista que a su vez mata a quienes supuestamente critican al islam. ¿No es como para poner los pelos de punta? Y lo más angustioso es que Qadri fue vitoreado por miles de personas. A veces tengo la desesperada sensación de que el embrutecimiento fanático se va extendiendo como un vertido de petróleo que acabará engulléndonos. ¿Cómo hacerles pensar, cómo conseguir que recuperen la razón? Y Pakistán es una potencia nuclear, no lo olvidemos.

La deuda de españa: Hasta el 2041

Según el informe publicado por el Tesoro Público español,  
http://www.tesoro.es/doc/SP/Noticias/101207%20KoS%20presentation.pdf
Esperamos vuestras sugerencias al respecto.





martes, 14 de diciembre de 2010

Es una lata el trabajar

Como es el último día en mi trabajo, la administración es así,,, para empezar mi nueva etapa con buen pie, he dicidido hacerlo con una canción de dos mitos,,,, Luis Aguilé y Fernando Esteso



Pincha este enlace y canta con una sonrisa

Hilos cortados (ANTONIO MUÑOZ MOLINA)

 IDA Y VUELTA

 
A pesar del ligero temblor y de la torpeza que ha ido adquiriendo su mano derecha con el paso de los años Ernest Michel todavía conserva una letra excelente. La usa para escribir despacio y con claridad, sobre cartulinas rayadas, palabras clave que le servirán para despertar recuerdos, o para asegurarse de que la mente no se le queda en blanco inesperadamente, delante de un público que atiende en un silencio sobrecogido a su historia. A los 86 años, Ernest Michel continúa viajando a casi cualquier parte donde lo llaman para dar testimonio sobre sus años de cautiverio en Auschwitz, pero se ha dado cuenta de que la memoria se le está debilitando, igual que la calidad de su caligrafía. 
Puede revivir sin ninguna dificultad escenas sucedidas en el campo de exterminio hace más de sesenta años, recordar palabras, conversaciones enteras, pero en la memoria del presente se le abren cada vez más espacios en blanco. En vez de la tentación de capitular lo que siente es una urgencia todavía más acusada de seguir contando, y por ese motivo escribe cosas en las fichas de cartulina y las lleva consigo, para asegurarse de que el olvido de lo más próximo no le borra el acceso a tantos recuerdos exactos y lejanos. Y el mismo acto de escribir es ya una invocación, porque fue la caligrafía lo que le permitió sobrevivir a Ernest Michel: agotado, enfermo, muy cerca de la muerte, levantó el brazo cuando en una formación alguien solicitó un voluntario que tuviera buena letra. Él la tenía excelente: se había adiestrado como calígrafo antes de la guerra. Lo destinaron a la enfermería, a redactar certificados de defunción y listas de los prisioneros que eran enviados a las cámaras de gas. Trabajar sin mucho esfuerzo físico bajo techado y no a la intemperie del campo multiplicaba la posibilidad de sobrevivir, explicó Primo Levi. Copiando con su letra impecable los nombres de los muertos Ernest Michel se salvó de ser uno de ellos: ahora escribe todavía, cada vez más despacio, la letra agrandada y más bien torpe, y el hilo de la tinta es tan obstinado y tan frágil como el del recuerdo, y no tardará mucho en quedar interrumpido.

Lo ha dicho Jorge Semprún, en su discurso de hace unas semanas en la explanada invernal de Büchenwald, donde el viento frío agitaba las banderas y los mechones blancos de los últimos prisioneros, 65 años después de la liberación del campo: uno por uno los testigos se extinguen, y dentro de poco la tarea del recuerdo corresponderá a otra generación. No es la primera vez que Semprún reflexiona en público sobre ese tránsito de la memoria viva a la gradual vaguedad y abstracción de lo histórico, pero sí la primera vez que lo expresa con tan desolada inmediatez, en primera persona: dentro de cinco años, dice, cuando se repita esa ceremonia, él ya no estará.
Semprún confía en los escritores de ficción como depositarios de ese legado de recuerdos. Yo no estoy seguro de que la ficción tenga mucha utilidad a la hora de mantener presente lo que no debe olvidarse. Por respeto al sufrimiento de tantos millones de seres humanos, la libertad de inventar ha de estar separada por una frontera bien visible de las narraciones rigurosas de lo sucedido. Y en un mundo en el que hay tan poco espacio público para el conocimiento de los hechos históricos, tan poca idea del lugar relativo del presente en una secuencia temporal muy anterior a nuestras vidas, la ficción puede servir sobre todo para banalizar y sentimentalizar el espanto, para hacerlo digerible y al mismo tiempo confinarlo en una distancia tranquilizadora, "de época".
No hay ficción que esté a la altura del fulgor seco de los hechos. No hay ninguna necesidad de inventar cuando todavía queda tanto por saber, y sólo el conocimiento lo más exacto posible concede alguna medida de restitución. El que ha vivido cuenta lo que ha visto. A quienes escuchan les corresponde la tarea de prestar atención y aprender lo más posible, para que el olvido no pueda absolver a los verdugos. Yo pienso con remordimiento en tantas personas de las que pude haber aprendido y a las que no pregunté, por descuido, por indiferencia, por creer que estarían siempre disponibles. Cuánto pudimos y debimos preguntar cuando aún había tiempo, cuando estaban lúcidas y en plenitud de facultades personas que habían vivido la República, la guerra, la Resistencia en Francia, los campos de concentración alemanes, la negra posguerra española: cuántas historias como las que no ha dejado nunca de contar Ernest Michel nos hemos perdido. Leyendo su testimonio me he acordado de mi amigo Antonio Colino, que tenía más de noventa años cuando me cité con él una tarde para que me contara sus recuerdos de la guerra en Madrid. Sacó del bolsillo una hoja cuadriculada en la que había apuntado las cosas que no quería que se le olvidaran. Pero el hilo se había vuelto borroso, y muy poco después se cortó para siempre.
Gracias a la mediación de William Chislett acabo de descubrir un yacimiento de memoria del que no tenía ninguna noticia, que se ha abierto delante de mí como un país entero hecho de negrura: sabemos bastante de las vidas de los republicanos españoles en los campos de concentración alemanes, pero yo no tenía ni idea sobre los que acabaron en los campos soviéticos. Chislett, buscador de libros sin sosiego, me ha dado noticia de un trabajo de investigación doctoral de Luiza Iordache, Republicanos españoles en el Gulag (1939-1956), publicado hace dos años por el Institut de Ciències Politiques i Socials de Barcelona. 

La historia despierta más angustia al comprender el poco caso que se les ha hecho a los testigos y la rapidez con la que uno por uno se estarán extinguiendo. Jóvenes aviadores republicanos que a principios de abril de 1939 estaban terminando sus cursos de pilotos en la URSS y ya no pudieron salir del país; marineros de buques mercantes que habían llevado armas y suministros a la España republicana y se quedaron atrapados en el puerto de Odessa al final de la guerra; niños en edad escolar enviados a la URSS, extraviados en la guerra y la miseria, condenados a trabajos forzados en los campos más crueles de más allá del Círculo Polar Ártico; militantes comunistas que al llegar a lo que habían imaginado como un gran paraíso se encontraron en el interior de una cárcel. 
Querer marcharse de la URSS ya era de antemano un delito: entre los documentos pavorosos que ha rescatado Luiza Iordache están las pruebas de la saña inquisitorial con que los dirigentes del Partido Comunista Español en Moscú persiguieron a los compatriotas o ex camaradas que se atrevieron a manifestar alguna forma de disidencia. El libro de Iordache está lleno de listas de nombres que yo no había escuchado nunca, de libros de memorias publicados o inéditos de los que yo no tenía noticia. Una vez que el hilo se corta ya no hay manera de repararlo. Algunas formas extremas de olvido no serían posibles sin una especie de conspiración colectiva.
Republicanos españoles en el Gulag (1939-1956). Luiza Iordache. Institut de Ciències Politiques i Socials. Barcelona, 2007. 142 páginas. 15 euros.  
Promises to Keep. One Man's Journey Against Incredible Odds. Ernest W. Michel. Barricade Books, 2008. 320 páginas.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Rubalcaba piensa en retirarse y descarta suceder a Zapatero


El vicepresidente primero del Gobierno y ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, zanjó ayer de un plumazo los rumores que le apuntan como el delfín del presidente José Luis Rodríguez Zapatero. En una entrevista para Radio Nacional de España, aseguró que "hace tiempo" que piensa en su retirada de la política y que sabe que está "recorriendo los últimos metros".

Rubalcaba, además, negó que "sea eterno", puesto que en la política "se desgasta uno y pasa como en el fútbol, que no son los años que tienes sino los que llevas". Y "yo llevo muchos", subrayó el vicepresidente, quien afirmó que los políticos son como cualquier persona, que se cansan, se aburren y a veces se sienten frustrados y piensan que no pueden dar más de sí.
En este sentido, resaltó que sabe "que está recorriendo los últimos metros" y que, por eso, se siente más libre al no tener ya una carrera por construirse y si acaso tiene la preocupación "de cómo te vas". "Llevo pensando en la salida hace tiempo, es más, si por mí hubiera sido no estaríamos aquí sentados", aseveró Rubalcaba durante la entrevista.
Dijo, asimismo, estar "empate" con el PSOE, ya que le está muy agradecido pero al mismo tiempo el partido le debe agradecimiento porque ha dado la vida por él y por los ciudadanos.

El itineriario suicida del PSC (Francesc de Carreras)


Tras las elecciones catalanas del domingo, algunos se interrogan sobre la influencia del actual desgaste del Gobierno de Zapatero en la debacle del PSC. Los factores que contribuyen a determinar un resultado electoral son variados, pero, en este caso, la responsabilidad del PSOE es muy menor y las verdaderas causas del desastre hay que buscarlas en el itinerario de los socialistas catalanes durante los últimos diez años. Veamos.
En las autonómicas de 1999 el PSC obtuvo 1.183.000 votos; el domingo, 570.000, menos de la mitad. Desde 1999 el descenso en las autonómicas ha sido continuado, en las generales, por el contrario, el aumento de votos ha sido constante: en porcentajes se ha pasado de un 34% en el año 2000 a un 45% en el 2008. A cada uno lo suyo: la pérdida de apoyo electoral de los socialistas catalanes es culpa del PSC, no mezclemos al PSOE en esto, ya veremos qué sucede en las próximas generales.

Todo el embrollo empezó a principios del 2000. Un par de meses antes, Maragall, por la mínima, no había logrado vencer a Pujol en las elecciones a la presidencia de la Generalitat. A raíz de este resultado, los socialistas catalanes llegaron a la conclusión de que sólo podrían gobernar la Generalitat si buscaban aliados. Descartado el PP, que estaba dando apoyo a CiU desde 1996, las opciones quedaban reducidas a ERC, que estaba en alza, y a ICV, aliado habitual. Lo importante, y nuevo, era ganarse a ERC, hasta entonces un partido independentista en la órbita de CiU pero con una nueva y reciente dirección que quería rectificar. Pactar con un partido independentista era meterse en un campo minado. Pero la táctica en el corto plazo de los socialistas pudo más que la prudencia en trazar una coherente estrategia de futuro.

Fue entonces, a principios del 2000, cuando propusieron a ERC algo que este partido venía defendiendo en solitario desde 1980: la reforma del Estatut. En prenda de garantía, para demostrar que la cosa iba en serio y aprovechando la debilidad del PSOE en aquellos momentos, también propusieron a ERC formar grupo parlamentario propio en el Senado, desgajándose así los socialistas catalanes del grupo del PSOE. De buena gana aceptó ERC semejante regalo e, inmediatamente, se pusieron manos a la obra: en el Parlament se constituyó una comisión de estudio para reformar el Estatut de 1979 y en el Senado se constituyó el grupo de Entesa Catalana de Progrés. Ahí empezó la alianza PSCERC, que ha terminado –tras siete años de precaria gloria– por conducir al los socialistas catalanes al peor resultado de su historia.

En el entretanto, el tema casi único ha sido el Estatut: elaboración, aprobación y sentencia del Tribunal Constitucional. Diez años malgastados y con un PSC prisionero jugando en terreno ajeno. En todo caso, esta alianza dio sus frutos. En diciembre del 2003 se constituía el primer gobierno tripartito, presidido por Maragall, a pesar de los malos resultados obtenidos en las elecciones del mes anterior (152.000 votos menos que en 1999). Entramos entonces en tres años de frenesí estatutario: lo único que se recuerda de este periodo es que, tras su tortuoso proceso, se aprobó un nuevo Estatut que no obtuvo el consenso en el Congreso ni en el Senado y que fue aprobado por un escaso 35,78% de votos afirmativos en Catalunya con una participación de sólo el 48,9%. Se disolvió el Parlament y se convocaron nuevas elecciones con Montilla sustituyendo a Maragall como candidato del PSC.

Si en el PSC, como se dice, hay dos almas, la nacionalista y la no nacionalista, Montilla representaba la segunda. En todo caso, las nuevas elecciones del 2006 constituyeron otro serio revés: el PSC perdió 235.000 votos respecto al 2003. Pero como los partidos del anterior Govern sumaban mayoría, el tripartito repitió. Se esperaba queMontilla pusiera un cierto orden en el Govern. No se le atribuía una gran capacidad de gobierno, pero sí prudencia y sensatez: su lema –"hechos y no palabras", tras toda la palabrería estatutaria– inspiraba cierta confianza. Pero el problema principal no eran las personas, sino la composición del Govern: socialismo y nacionalismo independentista no podían cuajar. ERC es un partido antisistema que pretende a corto plazo desintegrar Catalunya de España y, como es natural, hace todo lo posible para lograrlo. ICV, por su parte, tampoco colaboró en dar seriedad al Govern.

En definitiva, hubo muy pocos hechos y las palabras que se oyeron fueron las nacionalistas de ERC y las ecologistas de ICV. El PSC estaba desdibujado, sin personalidad, arrastrado por la corriente. La gestión de la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut fue nefasta para los socialistas: Montilla convocó una manifestación con mayoría independentista y escapó por piernas en cuanto pudo. A la vuelta del verano, las elecciones del domingo con una desastrosa campaña electoral.

Así pues, tras un itinerario suicida, los socialistas catalanes, en su prolongado harakiri, han llegado, de victoria en victoria, hasta la derrota final: 226.000 votos menos que en el 2006, acumulando desde 1999 una pérdida total de 613.000. Parece que, al fin, han entrado en periodo de reflexión.
Francesc de Carreras
La Vanguardia (2.12.2010)

jueves, 9 de diciembre de 2010

Pajín: "La ministra puede nombrar a quien le salga de los cojones"

“Sólo faltaría que la ministra no pueda nombrar a quien le salga de los cojones”. Leire Pajín, 17-11-2010. Quinta planta de la sede del Ministerio de Política Social y Sanidad, sito en el número 18 del Paseo del Prado (Madrid).
Esta frase lapidaria y exenta de educación tiene una explicación, aunque seguramente no una justificación. La titular de Política Social y Sanidad convocó el día 17 de noviembre, un día antes de su debut en el Congreso tras lograr su nuevo cargo, a todos los diputados y senadores de las comisiones de su ámbito de actuación. Era una comida, en cierta medida, informal y destinada a que los aforados conociesen al gabinete creado por Pajín.

martes, 30 de noviembre de 2010

Un empresario destapa una trama corrupta en la alcaldía de Ciudad Real

La denuncia judicial detalla múltiples cohechos y amaños del gobierno del PP

FRANCISCO MERCADO - Madrid - 26/11/2010

Un empresario, Jesús Manuel Rosado, dueño de Global Sport, denunció el pasado 8 de noviembre en un juzgado a la cúpula del Ayuntamiento de Ciudad Real, que gobierna el PP, por el cobro de cohechos, amaño de contratos, emisión de facturas falsas y financiación ilegal de actos del partido. Su acusación incluye a la alcaldesa, Rosa Romero -asegura haberle hecho obras en su casa cuya factura se le sugirió presentar al Ayuntamiento y nunca cobró-, a los concejales de Hacienda y Deportes, Miguel Ángel Rodríguez y César Manrique, respectivamente, y a varios altos cargos municipales, incluidos el jefe de compras, el tesorero y el interventor. Este empresario asegura haber aportado 3.000 euros para financiar la campaña electoral de 2007 del PP que luego cobró con falsas facturas al Ayuntamiento. La regidora niega todas las acusaciones y asegura que la justicia demostrará su falsedad.
Según el denunciante, por orden de Juan Carlos Mascuñana, jefe de compras del Ayuntamiento de Ciudad Real, este empresario pagó diversos viajes aparentemente privados de personal del equipo de gobierno y de empleados municipales cuyo importe luego recuperaba con facturas falsas al Ayuntamiento. También plantea que por mandato de cargos del Ayuntamiento de Ciudad Real hubo de pagar a empresas con las que no tenía ninguna relación comercial real.
Por ejemplo, declara que abonó publicidad municipal a la firma Multicanal relativa a la Semana Santa por un importe de 25.000 euros. Rosado aporta un amplio listado de empresas y facturas que supuestamente evidencian que se convirtió en el tesorero bis del Ayuntamiento y sufragó con su dinero eventos municipales que luego le fueron retribuidos con falsas facturas del Ayuntamiento por servicios nunca prestados.
Igualmente, según su relato, fue instado a subvencionar un club deportivo tras pactar que le sería retribuido con facturas municipales. Esta trama municipal, acusa en su escrito Rosado, no solo le exigía pagar compromisos municipales, sino que le ordenaba a qué empresas debía subcontratar sus obras adjudicadas. El fin era claro: "Las empresas [subcontratadas] emiten siempre facturas por sus trabajos superiores a los precios de mercado e incluso a lo que tienen presupuestado". A veces el objetivo era aún más descarado: Rosado hubo de comprar maquinaria por 7.500 euros a la empresa de la esposa del concejal de Deportes que luego revendió al Ayuntamiento. Así se evitaba el escándalo de que el edil adjudicara dicha compra a su cónyuge. En este pantano de corruptelas incluso un concierto de Alejandro Sanz en Ciudad Real alimenta un nuevo festín: Rosado compra 150 entradas para "ayudar a que las fiestas locales parezcan un éxito" que luego factura al Ayuntamiento por falsos servicios.
Este empresario revela cómo el sistema de adjudicación estaba podrido: se adjudicaban servicios sin mediar contrato alguno o se simulaba un concurso restringido con empresas que solo existían en el papel. Rosado no habla de oídas: denuncia los amaños de los que fue beneficiario. Lo insólito de su denuncia, frente a la práctica habitual, es que no denigra adjudicaciones ajenas, revela lo ilegal de los múltiples contratos que le fueron otorgados a él por una trama a la que retribuía con cuanto favor le era solicitado.
Los cargos del área de Deportes también le encargaron, antes de las elecciones locales de 2007, obras "de interés electoral para la corporación municipal" como pistas polideportivas "sin concertar forma de pago". El escenario de las obras fueron "zonas de Ciudad Real que según sus sondeos no les eran favorables al PP". Y detalla la ilegal vía usada: "Hacíamos la obra, y posteriormente enviábamos el presupuesto/oferta y Mascuñana [jefe de compras] nos indicaba la fecha que tenía que ponerse en la factura y posteriormente nos remitían la notificación de la adjudicación". El edil Manrique le sugería que las cuantías de las facturas fueran pequeñas para burlar los controles.
A fin de cobrar su asfixiante deuda con el Ayuntamiento -más de 400.00 euros, de cuyo pago en buena parte solo tenía un compromiso verbal-, Rosado asegura que se plegó a un rosario de corruptelas: firmó facturas de restaurantes donde nunca comió; aseguró haber recibido dinero municipal en metálico que nunca vio; dijo haber cobrado facturas sin captar importe alguno ni saber su destino; realizó pagos en especie a funcionarios, amén de realizar obras en viviendas de altos cargos locales que nunca cobró.
"Y todo ello, en aras a mantener una relación que posibilitara el cobro de la totalidad de lo adeudado, para poder seguir manteniendo viva a mi empresa y su actividad municipal", detalla en su denuncia judicial.
Lo grave de la denuncia de este empresario, según fuentes de su entorno, es que una mera investigación de los contratos de este Ayuntamiento demostraría que su caso no fue individual sino que hubo una sistematicidad en el impuesto revolucionario aplicado a los contratistas. Parte de los fondos estatales del plan E de Zapatero, añaden estas fuentes, fueron consumidos en múltiples facturas inferiores a 3.000 euros para evitar toda concurrencia y, en muchos casos, no sirvieron para obras de interés público, sino para sufragar esta red de favores ilegales a los ediles y cargos municipales.

Alcaldesa de Ciudad Real


Rosa Romero, alcaldesa de Ciudad Real.- EFE